Deconstruyendo al periodismo grastronómico.




Los que frecuentáis este blog y habéis visto mi perfil,  ya veis que soy periodista en ejercicio y cocinero, hoy he añadido el adjetivo "aficionado" al sustantivo que define al que anda entre fogones para ganarse la vida.Todo aclarado.

 Hace unos dias el amigo y cofrade de fobias, el antigourmet, comentó un episodio sobre como funcionan las cosas entre el gremio de la pluma, la de de escribir, y los hierveollas que han pillado a los medios como principal destinatario de sus inventos de laboratorio.

  Empiezo por la anécdota y luego me emparro, de parra que no de perro,  en la categoría. Hace unos años, el diario "L'Independant", del sudeste francés, publicó una noticia falsa sobre la muerte de un artista. Cuando el buen hombre la leyó, llamo a los tribuletes y les dijo, con un buen tono : "No os habéis equivocado, en todo caso habéis pecado de anticiparos a la noticia". 

Ironías a parte es una buena muestra de como funciona hoy esto del periodismo. Nadie confirma nada. Una simple nota de prensa , y a veces un rumor , proveniente de cualquier circulo oficial ya es palabra sagrada y aquí todos mudos sin cuestionar nada. De ahí salen también  esos neologismos de "excedentes laborales" para hablar de los parados o de "daños colaterales" cuando se habla de la guerra donde se muere casi todo el mundo. ¿Sabéis? 

Hace unos días , Sánchez Dragó, ahondando en la tontería de los eufemismos hablaba de los impotentes como "individuos ereccionalmente insuficientes". Pues eso.

  Y ese sistema de trabajar, poco riguroso, banal, de los chicos de la prensa lo han descubierto algunos cocineros listos, no hay que desmerecer su visión estratégica  de la jugada. Hasta hace cuatro días, en las redacciones de los medios, no existía la figura del critico gastronómico en plantilla ni la del redactor especializado en el tema. Normalmente se pillaba a un redactor de la sección de cultura, ya sabéis;  ésa materia que solo interesa a cuatro almas de cántaro, a piltrafillas de la conjugación y a esas psiques sensiblemente heridas por los avatares de los artistas. !Con lo interesante que es hablar de fútbol o de la ultima propuesta para acabar con el hambre en el mundo mundial  voceada por oenegés o partidos o gobiernos de todo pelaje y condición!

 La cosa ha cambiado mucho. Ahora ese periodista gastronómico es un indivuduo/a de pedigrí palatal que va de cata en cata cual abeja de flor en flor. A la invitación de un restaurante de menú a menos de 100 euros ni se acercan, porqué  "hacen lo de siempre".
  La cosa funciona de tal manera:  el cocinero envía una agradable notita al redactor es cuestión, invitándole a la la presentación de su carta de primavera, verano,o  lo que se tercie. Ahí irán todos los estómagos  agradecidos cantando, en su prosa del día siguiente, las excelencias del menú del fulano. Con palabras como sutileza, reminiscencia, esencia, textura o añoranza. Preñan su prosa cual camada en  vientre de coneja. Si les caben ocho calificativos, no pondrán  siete.

 No escribirán ni una sola linea de procesos de cocción, de productos que se ponen en la comida, aderezos y aditivos. El globo se ha hinchado tanto que la cosa se ha llegado a convertir en una guerra mediática. Analizar el porqué el libro de Jörg Zipprick pasó tan desapercibido.

¿O alguien se cree que la esgrima, con mucho juego sucio, entre Santamaria y Adrià era un episodio sólo entre dos cocineros?. Pues no, amigos míos, era una  guerra mediática. Adrià, o su negro, escribía, entre otros medios, en "El Periódico de Cataluña" y Santamaria, o su negro, en el dominical de "La Vanguardia". Dos medios para un territorio. "Uno de los dos no cabemos en éste mundo, Flannagan". De western de Almería, vamos.


Uno de los espectáculos más vergonzosos del periodismo contemporáneo ocurrió el 28 de mayo del 2008, en plena trifulca entre los dos chefs. "El periodico de Cataluña" lanzaba ésta portada. Atención.  Ese mismo día estaba en plena ebullición la bronca del precio del gasóleo en Europa y también había mucho ruido con el trasvase del Ebro.
  Se puede tomar al lector por idiota, se hace a menudo, a veces los periodistas nos creemos que todo el mundo es como nosotros,  pero  "El Periodico de Cataluña" se saltó todos los limites. Y el argumento era el original "y tu también", muy socorrido en los patios de las escuelas en preescolar, luego la cosa toma nivel.

  Por tanto cuidado en general sobre la criticas gastronómicas. Encima estan manchadas con borrones fruto del compadreo  vergonzoso entre el gacetillero y el cocinero. He presenciado alguna de estas conversaciones y os aseguro que, a pesar del local lujoso y el supuesto refinamiento de la cocina, me entraron ganas de potar. Con perdón.
 Otro día, más.

(Imagen de viladiet.com)

    

1 comentario:

Xesco dijo...

Qué buena explicación, felicidades.