Retorno garbancero

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Don Manolo Fraga, nunca hay que mentar al demonio en vano, siempre  echaba cuatro risas comparando las cifras macroeconómicas con el precio de los garbanzos, humilde legumbre.  Ayer, sin ir mas lejos me llevé a casa un kilo de ellos por 1,19€. Una ganga si tenemos en cuenta su  calidad proteica y la cantidad de  fósforo, magnesio, potasio o sodio que nos aportan. A parte de la fibra, virtuosismo que tienen algunos manjares pero que hacen  desembocar  disertaciones como ésta en un tratado de escatología. A lo nuestro que que es el yantar, no el oscuro final de tan placentero tránsito.

Dado que los brotes verdes han resultado ser un delicioso bocado para banqueros ,y otros compadres en esto del delinquir, voy a haceros un par de propuestas garbanceras económicas, tal como es ley en ésta ristra de disparates recogidos en el blog.

Aprovecho que estamos en Cuaresma para hacer una primera recomendación para acompañar la legumbre con el rey de la penitencia, el bacalao o su sucedáneo económico, el abadejo. Antes de seguir, un consejo; si encontráis abadejo desmigado os puede salir mucho mas económico que el propio bacalao.  Ojo que aquí hay picaresca de hace tiempo y en algunas tiendas de pesca salada  dan abadejo por bacalao como el que da gato por liebre. No voy a ser yo quien ahora descubra que vivimos en un enorme patio de Monipodio cervantino.

Vamos a la olla; poned a remojo 300 gramos de garbanzos la noche anterior y, en otro recipiente y también a remojo, 400 gramos del abadejo desmigado. Y a dormir. Os doy una adormidera para que os ayuda a conciliar el sueño.  

A la mañana siguiente coged una olla rápida, ahorran mucha energía, y en el fondo ponéis una cebolla partida por la mitad, un pimiento verde, zanahorias, una patata mediana entera y sin piel, un tomate partido por la mitad, dientes de ajo a vuestro gusto,  una hoja de laurel, una pizca de comino y clavo. Ojo con el clavo que si os pasáis podéis convertir ésta plato en un producto de confitería.

Luego escurrís la metralla leguminosa, la ponéis en la olla junto al abadejo ya desalado, un buen chorro de aceite de oliva y pimentón dulce. Cuidado también con la sal. Si el abadejo ha quedado muy salado tened prudencia que la sed, acompañada de Baco o Dioniso,   produce a menudo diplopía. Y jaqueca a la mañana siguiente.

Le añadís agua, unos tres dedos por encima de los ingredientes, cerráis a olla y cuando empiece a resoplar como una locomotora bajáis el fuego y que hierva 20 minutos.
Con la prudencia que requiere el aparato, lo descomprimís bajo el grifo, con agua fría, lo abrís y sacáis todas las verduras. Con un poco del caldo de la cocción las trituráis y ésa crema la devolvéis al puchero donde ahora están intimando demasiado el garbanzo y el abadejo. Que les dé un hervor de 3 minutos y a comer. Con cuchara.

Termino con otro sencillo plato de  garbanzos, de origen libanés,  y que forma parte de los aperitivos mezze, el hummus. Una vez tengáis los garbanzos cocidos, medio quilo, los trituráis con un poco del caldo de cocción de las legumbres,  dientes de ajo, a vuestro gusto, una cucharada de pimentón dulce de La Vera, una manojo de cilandro, tres cucharadas de tahina, es una pasta de sésamo, aceite de oliva, el zumo de un limón, sal y pimenta. Luego lo ponéis en una fuente y lo adornáis con aceitunas negras y lanzáis una micción angelical de aceite de oliva. Lo acompañáis de pan de pita o tiras de apio y zanahoria.

En cuanto a los ingredientes, si los garbanzos son ya cocidos, de bote de cristal, os recomendaría los Gutarra y, si los encontráis muy caros,  Cidacos, mas económicos y, según un estudio de la OCU, los mejores del mercado. Hoy mismo un bote de 400 gramos de ésta ultima marca os saldrá por 1,25€. En referencia a la tahina o tahin, cada vez se encuentra en mas supermercados, ventajas de la emigración, sin duda, pero si no la podéis adquirir en tiendas de productos biológicos. Un bote de 250 gramos de la marca Oleander os puede salir por poco menos de 4€ y sirve para varias veces.