Adrià en su laberinto.

   Disculpad si he echado mano de un titulo de Gabo, para titular esta disquisición  gastro-periodística sobre las informaciones que he leído en las ultimas horas referentes a Ferran Adrià. Por cierto,  el libro al que me refiero de García Márquez, va sobre la decadencia de Simón Bolívar.
Los que tenéis la paciencia de seguirme ya sabéis que la cocina de Adrià no es santo de mi devoción, soy mas de la peña de Santamaría,  pero se le tiene que reconocer su genio en el campo del marketing. Se vende bien. Voy a intentar seguir un orden cronológico para no perderme en el marrón.


  El viernes, el prestigioso blog gastronomico del New York Times, publicó una entrevista con el jefe de "El Bulli". En pocas palabras: no volvería a abrir el restaurante de Cala Monjoi y que crearía una fundación. Horas mar tarde, en ABC, Adrià desmentía la información de los neoyorquinos aduciendo una mala interpretación. El desmentido del rotativo fundado por Luca de Tena  es fruto de una conversación entre el periodista Carlos Maribona y el cocinero de l'Hospitalet de Llobgregat. También se apunto a una conversación telefónica con Adrià  Rosa Rivas de El Pais  con el mismo resultado. Otro desmentido.
Ojito al detalle. El teléfono privado de Ferran Adrià no esta en las paginas blancas. Los amiguetes de la prensa le han echado un cable o , sin saberlo o no, están en su juego.


  Francamente,  todo eso me parece  muy extraño. Adrià es un tipo que controla y a veces maneja, de manera  formidable,  todo el tema mediático. Su locución no es la  de Constatino Romero, de acuerdo, pero los mensajes siempre son claros, precisos y con escasos o nulos adornos  ¿Como pudo haber metido la pata de una manera tan flagrante con, precisamente, el medio que lo lanzo hace años al estrellato mundial?


 La  guinda la ha puesto hoy Martin Mucha en el Suplemento "Cronica" de  "El Mundo". En resumen;  los hijos de Miquel Horta uno de los antiguos socios de, "El Bulli",  le quieren reclamar , vía judicial,  una participación  en el negocio y  el restaurante de Cala Montjoi no da tantos beneficios como cabría esperarse. Por un lado, el tema judicial parece que ha resucitado después de dos años de letargo. Cosa curiosa la justicia. Por el otro, en  el  2008 el beneficio fue sólo de 64.000 euros con una facturación de 4 millones.  De acuerdo que después están los dineros procedentes de venta de libros, utensilios de cocina, y de la la empresa de catering Horbul SL. Pero esta ultima tuvo unas  perdidas en el 2.008 de 8.000 euros. 


  En fin que la cosa parece mas compleja que aquel rollete del año sabático, la I+D y otras zarandajas. Me parece que Adrià está en un laberinto. Y no le quiero mal alguno, en serio. Uno puede no ser partidario de la concepción coquinaria de otro, pero aquí hay para todos y todos tienen su público.


 Lo que si me parece un poco ajado, rancio, es la aseveración de que hay una conspiración internacional para enturbiar su decisión de cerrar en restaurante durante dos años y también para dañar la imagen internacional dela cocina española.
  Adrià, ese es un recurso utilizado por caducos dictadorzuelos  que afortunadamente reposan  bajo losas que pesan muchas toneladas. Y que no salgan de ahí.


Pero la utilización de ese argumento creo que explica de manera clara que Ferran Adrià está en horas bajas. !Ánimo hombre!


(Imagen: Maurits Cornelis Escher. Relatividad.

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