Ir al mercado en plan hacker


Uno de mis vicios semanales es ir a un mercado . No al súper sino a uno de esos que son municipales donde hay multitud de paradas de productos frescos. Y es espacialmente bonito ir muy a primera hora de la mañana. Todo el genero está bien dispuesto, los vendedores y los productos frescos, y la gente afable porque el mercado no es mas que una lugar donde se relacionan las personas. Económicamente, pero se relacionan.

Pues por muy bonito que sea, en estos tiempos no es muy recomendable ir a esa hora. A primera hora de la mañana los precios son como en una subasta de pescadores. Empiezan por arriba. A medida que pasan las horas el precio del producto vendrá dado por la aceptación de los compradores. La vieja regla de la oferta y la demanda.
Pero estamos hablando de productos perecederos. Importante. Si os plantáis en el mercado a la una del mediodía, el panorama es muy distinto al de las ocho de la mañana. Si es un sábado, la cosa es espectacular. A esa hora, el pescadero está ya un poquitín angustiado con el genero que flota encima del hielo escarchado. No lo podrá vender hasta el lunes. Y ahí aparezco yo. La ultima vez que pise el mercado me llevé dos quilos de mero por 8 euros i un bogavante vivo a 5.
Ahora es tiempo de aprovechar porque el pescado azul
está en su momento justo de capturas y de calidad. Sardinas, caballas, melvas, jureles yi boquerones. Os los venderán casi a lotes por muy poco dinero. Y es inmejorable para la salud.

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