Dando la lata

"Lo dejamos.Hasta el siguiente fondeo con cobertura.Voy a nadar un rato.Luego espera una lata de sardinas Albo y una novela de Eric Ambler." Lo leí en el twitter de Arturo Pérez-Reverte, al que sigo con devoción, durante el pasado mes de julio. 


Con  ese simple comentario me  lanzo a pensar en la cantidad de escritores, periodistas y otros artesanos o puros pulsadores  de la tecla que dedican páginas y artículos soporíferos  a glosar a tal o cual cocinero del que nunca podrán disfrutar el noventa y nueve por ciento de sus lectores. Y no ando fuerte en estadística. 


Luego se publican delirios como el de  Manfred Weber "Ferran Adriá, El mago de el Bulli" . Es muy probable que al amigo Weber teclear ese panfleto le haya reportado unas cuantas cenas a buen precio, para ser suaves,  a base de andar haciendo juegos de manos y sacando conejos de la chistera en  la cala Motjoi, el feudo del amigo mago Adrià. Weber es es un experto en crítica gastronómica y corresponsal en París de la revista Focus online.


 Bien es sabido que en  mi gremio, el periodístico, se puede garantizar el éxito mediático de un evento inyectando  pitanza de calidad a los chicos de prensa. Después existen otro tipo de presiones en el bonito juego de equilibrios de la prensa libre. Pero se empieza con atiborrar a Tribulete como a un cerdo antes de San Martín con una  bandeja de croquetas deconstruidas. 


Di que si, Arturo, con un par. Sardinas en lata de la casa Albo. Un manjar que podéis encontrar en casi cualquier supermercado por un precio que no llega al euro y medio. Si que las encontraréis  a medio euro de otras marcas, pero no son lo mismo. Atención que no hablo de un gran dispendio. Eso da para una cena ligera si lo acompañamos con tomates, aceite de oliva y un buen vino. 


Da para un blog entero los orígenes  de la casa Albo y de la industria conservera en Santoña, pero si estáis muy interesados, hay un excelente trabajo del historiador Luis Javier Escudero Domínguez que podéis encontrar aquí.


Ademas si consumimos sardinas en lata, damos en impulso a la industria conservera española, la segunda del mundo, que se encuentra en un momento difícil debido a la competencia principalmente de países asiáticos como Tailandia, donde los controles sanitarios y los salarios, ministros aparte,son los que son . Así anda de quejoso el gremio.


Termino con unas cuantas variantes para cocinar con sardinas en lata, resultonas y a buen precio. Haceros un puré de patatas, con el modeláis unas bolitas con un agujero en en el centro. Allí ponéis media sardina de lata, lo rebozáis con huevo y pan rallado, lo freís en buen aceite de oliva  y se acabó. En "La Verdad" de Murcia he encontrado un montón de sugerencias que os paso: 


"1.-  Échense en un recipiente profundo una lata de sardinas y otra de bonito. Míguese. Añádanse unas alcaparras. Por último, agréguese pasta (espirales o caracolas) cocida, escurrida y caliente. Revuélvase y quede de final un toque de orégano.

2.- De aperitivo o entrante escalónense, unidos por palillo, una rodaja de pan integral, una rodaja fina de tomate con un toque de albahaca, un triángulo también fino de queso manchego semicurado, y una sardina de lata.
3.- Con un tomate maduro, un chorro de oliva virgen y una lata de sardinas, juntos y pasados por la batidora, elaboraremos un apetitoso paté.
4.- Para una exquisita ensalada distribuyamos, ordenando capas sucesivas, hojas de lechuga o escarola, un diente de ajo bien picado, unas rodajas de tomate pasadas por la sartén y escurridas, dos patatas cocidas y troceadas, doce sardinas de lata, un huevo desmenuzado, y dos cebolletas cortadas finas; aliñemos con aceite, vinagre y sal. 
5.- Escurridas 12 sardinas, y distribuidas en una fuente de horno por comensal, pondremos a freír una sartén con aceite, ajo picado, tomates pelados y desmenuzados, salvia, y un chorro de vino blanco. Una vez que espese, cubriremos las sardinas y las meteremos en el horno fuerte unos 5 minutos antes de servir.
6.- Podemos proclamar a la tortilla de sardina reina de las recetas lateras; basta con desmenuzar las contenidas en una o dos latas, unir media cebolla picada, ligar cuatro huevos batidos, echar sobre el aceite caliente, y freír con la consabida vuelta." 
Arturo, por favor, síguenos contando en que consisten tus sencillas cenas.


(Imagen de sabato.co.nz)


2 comentarios:

lola dijo...

pues si que da de si una simple latita de sardinas, gracias por deleitarnos con tus relatos


¡¡besos¡¡

Carpanta de Nola dijo...

Muchas gracias, Lola. Para mi es un orgullo que la autora de "Tumbaollas y hambrientos" se pasee por aqui de vez en cuando.
!Besos!