Carpanta en el territorio de la jet.

Estos días me he estado paseando por la zona de la Cerdaña francesa y en Llívia, éste  Gibraltar hispano implantado en territorio de Sarkozy y de Carla Bruni,  descubrí un pequeño restaurante sin pretensiones. Se trata de Can Cusachs, un establecimiento con pocos años de solera pero que,  a base de cocinar de manera honesta, sin trampas, y manteniendo precios razonables están saliendo a flote. A pesar de la crisis. 


Una de las cosas que llama la atención del local es su ubicación, delante mismo de la histórica farmacia de Llívia ,  muy cerca de ese monumento gastronómico de la Cerdaña que es Can Ventura y también a un paso de ese saltimbanqui pizzero tecno-emocional que es Fabián Martín. Contrariamente a lo que se puede pensar,   estar a dos pasos de un clásico y de un bluff mediático tiene sus ventajas. Y en Can Cusachs lo han sabido aprovechar.


El cocinero es  Emili Cusachs que trabaja con su familia, el resto de su clan se puede ver en los retratos colgados de las paredes del austero comedor que contemplais en la foto. El ingrediente principal es la paciencia ¿Platos recomendados? Arroz de montaña, albóndigas, manitas de cerdo, con un ligerísimo toque de anís muy original, o el filete con foie. Postres de autor y la mayoría de las materias primas son de la comarca. El vino de la casa excelente, un buen síntoma de cualquier restaurante y el precio de todo ello muy,  muy ajustado. Se nota en la mayoría de platos un toque francés de los ancestros del cocinero.


Ya sabéis, si lográis  sortear un montón de coches de lujo aparcados a la puerta de los suntuosos chalets pirenaicos de la jet barcelonesa, podreis encontrar un sitio donde comer bien, ser bien tratados y podréis comer manjares elaborados de manera honesta.

1 comentario:

Carpanta de Nola dijo...

Han cambiado de propietarios. Ya no es lo mismo.