Estos días me he estado paseando por la zona de la Cerdaña francesa y en Llívia, éste Gibraltar hispano implantado en territorio de Sarkozy y de Carla Bruni, descubrí un pequeño restaurante sin pretensiones. Se trata de Can Cusachs, un establecimiento con pocos años de solera pero que, a base de cocinar de manera honesta, sin trampas, y manteniendo precios razonables están saliendo a flote. A pesar de la crisis.
Una de las cosas que llama la atención del local es su ubicación, delante mismo de la histórica farmacia de Llívia , muy cerca de ese monumento gastronómico de la Cerdaña que es Can Ventura y también a un paso de ese saltimbanqui pizzero tecno-emocional que es Fabián Martín. Contrariamente a lo que se puede pensar, estar a dos pasos de un clásico y de un bluff mediático tiene sus ventajas. Y en Can Cusachs lo han sabido aprovechar.
El cocinero es Emili Cusachs que trabaja con su familia, el resto de su clan se puede ver en los retratos colgados de las paredes del austero comedor que contemplais en la foto. El ingrediente principal es la paciencia ¿Platos recomendados? Arroz de montaña, albóndigas, manitas de cerdo, con un ligerísimo toque de anís muy original, o el filete con foie. Postres de autor y la mayoría de las materias primas son de la comarca. El vino de la casa excelente, un buen síntoma de cualquier restaurante y el precio de todo ello muy, muy ajustado. Se nota en la mayoría de platos un toque francés de los ancestros del cocinero.
Ya sabéis, si lográis sortear un montón de coches de lujo aparcados a la puerta de los suntuosos chalets pirenaicos de la jet barcelonesa, podreis encontrar un sitio donde comer bien, ser bien tratados y podréis comer manjares elaborados de manera honesta.
Blog de gastronomia de andar por las cocinas de Rafael Bigorra, periodista y juntaletras.
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enero 05, 2010
diciembre 12, 2009
El aroma del bosque en cuentagotas.
Ha caído en mis manos, gracias al buen hacer de un perro y su propietario, una trufa negra salvaje del Pirineo. La trufa es una seta subterránea que se produce en terrenos donde abundan los robles, los castaños, las hayas y los avellanos. Su precio escapa en mucho al presupuesto de Carpanta, pero un regalo es un regalo y en Navidad y vísperas, que ahora alcanzan casi hasta el verano, el personal que es generoso te entrega a ningún coste verdaderas joyas como la que nos ocupa. La trufa se conoce desde la época de los egipcios, los griegos y los romanos que lo utilizaban en diferentes preparaciones, algunas de ellas con una supuesta finalidad afrodisíaca..
Dado que en los últimos años, diversos y reputados psicólogos y psiquiatras han caído en que el pprincipal órgano sexual en el genero humano es el cerebro y no la panza, vamos a ocuparnos del lado puramente gustativo del tema, con independencia de los efectos en las entrpiernas de ellas o ellos. Olvidemos a los miembros y a las miembras.
La trufa se tiene que degustar como degustamos la vida, minuto a minuto, poco a poco. De acuerdo en que hay personas que consumen la vida a bocados, pero serian unos malos catadores de trufa. Una trufa de unos 20 gramos puede dar para diferentes platos siempre usada con mucha mesura, espolvoreada o cortada muy fina y puesta en el guiso tres minutos antes de terminar la cocción. Si no, volatilizamos todos los aromas de la excelsa seta. Otro factor para ese uso en pequeñas porciones es su precio que, tranquilamente, puede llegar a los tres mil euros el quilo. Las mas caras son las del Piamonte, el mayor productor es Francia y en el Pirineo catalán y aragonés ya hay algunos cultivos, pero según los expertos, las salvajes superan siempre en aromas a la cultivadas. Los amigos de Devaneos han recogido una serie de recetas interesantes con trufa.
Ese pequeño tesoro que me regalo el cánido y su dueño procede de los bosques de Llívia, donde descubrí un pequeño restaurante familiar de muy buen hacer. Can Cusachs. Os hablaré de eso otro dia.
Dado que en los últimos años, diversos y reputados psicólogos y psiquiatras han caído en que el pprincipal órgano sexual en el genero humano es el cerebro y no la panza, vamos a ocuparnos del lado puramente gustativo del tema, con independencia de los efectos en las entrpiernas de ellas o ellos. Olvidemos a los miembros y a las miembras.
La trufa se tiene que degustar como degustamos la vida, minuto a minuto, poco a poco. De acuerdo en que hay personas que consumen la vida a bocados, pero serian unos malos catadores de trufa. Una trufa de unos 20 gramos puede dar para diferentes platos siempre usada con mucha mesura, espolvoreada o cortada muy fina y puesta en el guiso tres minutos antes de terminar la cocción. Si no, volatilizamos todos los aromas de la excelsa seta. Otro factor para ese uso en pequeñas porciones es su precio que, tranquilamente, puede llegar a los tres mil euros el quilo. Las mas caras son las del Piamonte, el mayor productor es Francia y en el Pirineo catalán y aragonés ya hay algunos cultivos, pero según los expertos, las salvajes superan siempre en aromas a la cultivadas. Los amigos de Devaneos han recogido una serie de recetas interesantes con trufa.
Ese pequeño tesoro que me regalo el cánido y su dueño procede de los bosques de Llívia, donde descubrí un pequeño restaurante familiar de muy buen hacer. Can Cusachs. Os hablaré de eso otro dia.
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